En corto
- Empieza por los días que el cliente puede entrenar de verdad, no por los ejercicios.
- Cada ejercicio con series, repeticiones, esfuerzo (RIR), descanso y una nota corta.
- Cambia el plan en borrador y publícalo de una vez: el cliente siempre ve una sola versión.
Empieza por la semana, no por los ejercicios
Antes de elegir un solo ejercicio, pregunta cuántos días puede entrenar tu cliente en una semana normal, no en la mejor. Tres sesiones que se hacen valen más que cinco que se quedan a medias.
Con los días claros, reparte el trabajo: qué toca cada día, cuánto dura y qué días quedan de descanso. Esa es la semana tipo, y es lo que el cliente necesita ver de un vistazo.
Qué debe llevar cada ejercicio
Si el cliente entrena solo, todo lo que le dirías en la sala tiene que estar escrito. Como mínimo:
- Series y repeticiones, o un rango («8-10»).
- Esfuerzo, por ejemplo con RIR: las repeticiones que quedan en la recámara al acabar la serie. RIR 2 es «podrías haber hecho dos más».
- Descanso entre series.
- Una nota corta con lo que más importa: «baja controlando», «si molesta la rodilla, sin peso».
Con eso tu cliente no adivina, y cuando registre lo que hizo podrás compararlo con lo que pediste.
Plantillas para no empezar de cero
La mayoría de tus clientes encajan en unas pocas estructuras: tres días de cuerpo completo, torso y pierna, una semana de vuelta tras vacaciones. Guárdalas como plantillas de sesión o de semana y adapta cada copia al cliente: sus lesiones, su material, sus días.
Lo mismo con la semana anterior: si funcionó, clónala y cambia solo lo que toque.
Cambia el plan sin confundir al cliente
El problema de editar un documento compartido es que el cliente ve los cambios a medias. Trabaja en borrador y publica cuando la semana esté entera. Así siempre hay una sola versión válida.
Y guarda las versiones anteriores: cuando algo deja de funcionar, saber qué cambiaste y cuándo te ahorra mucho tiempo.
Revisa con lo que entrenó, no con lo que planeaste
Antes de montar la semana siguiente, mira qué hizo de verdad: qué sesiones hizo, con qué kilos y repeticiones, y cuáles saltó y por qué. Si saltó la misma sesión dos semanas seguidas, el problema es el plan, no el cliente.


